Más impuestos y advertencias… pero menos ingresos y más contrabando. El modelo australiano contra el tabaquismo tampoco funciona
Prepárate, porque lo que está pasando en Australia parece una revolución… pero los resultados cuentan otra historia. Y hay lecciones que España no debería ignorar.
«Veneno en cada calada»
Desde mañana, los cigarrillos australianos llevarán impresos mensajes como “adicción tóxica”, «acorta la vida» o “causa 16 tipos de cáncer”. Sí, en el propio cigarro.
No solo en la cajetilla. No solo con imágenes impactantes. Ahora el mensaje va en la mano del fumador.
No son los primeros, pero sí los más agresivos
Aunque parezca increíble, Australia no es la primera en atreverse con esta medida.
Canadá fue el país pionero en imprimir mensajes en los propios cigarrillos desde 2024.
Australia, sin embargo, lo lleva más allá, con restricciones adicionales: prohibición del mentol, paquetes estandarizados y nuevas advertencias gráficas.
El cigarro más caro del planeta
Fumar en Australia no solo es malo para la salud. También es un lujo.
Un paquete de 20 cigarrillos cuesta más de 50 dólares australianos. Y de esos, un 70 % son impuestos. Recordemos que aquí en España el porcentaje de impuestos alcanza el 80% del precio del tabaco.
¿El objetivo? Desincentivar. Pero la jugada tiene efectos secundarios.
Más impuestos, menos ingresos
Aunque suene contradictorio, los ingresos del gobierno por tabaco han bajado un 39 % en solo cuatro años.
De 16.000 millones en 2019/20 a 9.800 millones en 2023/24.
¿El motivo? El auge del mercado negro. Cada vez más australianos recurren al mercado ilegal para conseguir cigarrillos a precios más bajos.
¿El resultado? Mucho control, poca eficacia
Más impuestos. Más advertencias. Más restricciones. ¿Menos fumadores? No está tan claro.
Las medidas bienintencionadas han abierto la puerta a mafias, contrabando y comercio ilegal.
Una estrategia que ahoga al mercado legal… y no logra su objetivo sanitario.
¿Y si Europa repite el mismo error?
En Bruselas se observa con atención lo que ocurre en Australia.
¿Copiarán el modelo? ¿Importaremos la impresión en cigarrillos y los precios prohibitivos?
España debe reflexionar antes de seguir la misma senda.
No podemos castigar al sector legal y fomentar, sin querer, el tráfico ilegal.
Conclusión: Australia está lanzando mensajes… pero el más claro lo da el mercado negro: si las medidas no son realistas, los resultados tampoco lo serán.